Un Campesino Diferente

Pancho es un campesino nacido en el pueblo de San Isidro Mazatepec, de niño él observaba como sus padres y a la gente mayor del pueblo como acostumbraban a sentarse afuera de sus casas a pasar la tarde, platicar y ver a los autos y la demás gente pasar, pero se diferenciaba del resto de muchos habitantes del lugar pues él no quería terminar así, no se veía de viejo sentado fuera de su casa durante toda la tarde todos los días sin más, él tenía otras expectativas para su futuro, un futuro emprendedor.

Cuando Pancho terminó la primaria quería seguir estudiando, en su tiempo no se acostumbraba, la mayoría al terminar la primaria se quedaban a trabajar en el campo, le pidió permiso a su padre para estudiar la secundaria y más, pero su padre nunca estuvo convencido, no fue hasta cuatro años después cuando al fin logró convencer a su padre y comenzó sus estudios en Tala, Cuando terminó la secundaria quería estudiar una preparatoria técnica de químico agropecuario zootecnista para poder trabajar en el campo pues a él siempre le ha interesado la naturaleza, pero cuando al fin pudo ir a Guadalajara, esta carrera se había cerrado, decidió estudiar químico analista en la preparatoria técnica.

Al terminar sus estudios se casó y consiguió un buen trabajo en Guadalajara en una industria vidriera pero nunca le gustó estar lejos de casa, el siempre queriendo “regresar al terruño” pues el ama su pueblo, el clima, la comida, naturaleza, entre otras cosas de la localidad, todas las vacaciones que tenían y cuando podían regresaban él y su familia a pasar un tiempo en su terruño para no sentirse tan lejos, después de 20 años, en la empresa hubo recorte de personal y él ya se había hecho a la idea de que le despedirían entonces se preocuparon él y su familia pues quedarse sin empleo no era opción pero tuvo la fortuna de que a él no lo despidieran pero les hizo pensar entonces idearon un plan de vida.

Unos años después renunció en la fábrica vidriera y regresaron a su terruño a comprar dos parcelas y comenzar una vida de campesino que siempre habían querido, por lo tanto comenzaron a sembrar cañaverales pues es lo que más se siembra en la zona y les iba muy bien gracias a los conocimientos que él tenía, sembraban una temporada, cosechaban y vendían en otra, nada podía salir mal, pasaron dos años año y todo iba tan bien como siempre quisieron, al llegar el tercer año todo cambió, la industria cambió, no pagaban lo mismo, no le compraban, todo era un caos por lo que ya no pudieron mantener sus sembradíos, estaban en la ruina, sin empleo. Después de un tiempo alguien llamó a la puerta, buscando gente para que fueran a trabajar en la cosecha de cañaverales. La persona ve Pancho y le pregunta si quería ir a trabajar para conseguir unas cuantas monedas por hora, no lo pensó dos veces, preparó sus cosas, subió a la caja de la pickup con destino a las cosechas y comenzó la ardua labor.

Para Pancho este empleo era muy desgastante, no ganaba mucho dinero y eran muchas horas las que tenía que estar bajo el sol cortando y subiendo la caña al camión con destino al ingenio. Pancho contaba cada centavo y sabía lo duro que había sido para él conseguirlos, el sudor de su frente, el ardor del sol, todo era muy duro pero sabía que no le quedaba de otra, no le pagaban bien por tanto esfuerzo pero no se quejaba, el sabía que era lo mejor que tenía, rasguños nuevos cada día, se notaba el desgaste físico que le ocasionaba, tenía que arreglárselas con lo que tenía para poder llevar el alimento a su casa cada día, después hasta su esposa y su hija menor tuvieron que ir también a trabajar ahí, era muy duro, tenían su vida de campo pero no como la que querían, no como ellos la soñaban, aún habían conservado un pequeño espacio de las parcelas que tenían y tener ahí su rancho en el cual pasar los días de descanso y cosechar lo que más les convenía para su situación, comida, sembraban desde unos cuantos árboles frutales hasta arbustos de moras entre algunos otros, incluso en su casa, hasta hoy día cuentan con una diversidad de frutos como fresas, higos, manzanas, limones y cada día alguno más. Uno de los peores momentos para Pancho, una de las veces que más sufrió y recuerda el dolor que sintió hasta hoy día fue cuando el jefe le encargó que llevará el camión cargado de caña hasta el sitio de entrega, al momento que bajo del camión para abrir la puerta de salida de los cañaverales observo que estaban construyendo una pequeña caseta en la entrada y logro divisar unos embalajes, al verlos bien se dio cuenta que tenían los rótulos de una empresa que el conocía muy bien, la empresa donde laboró por más de 25 años, esto le partió el corazón, sintió que no podía más, quedó devastado.

Después de un tiempo estaban él, su esposa y su hija labrando la tierra, la espalda le dolía, estaba acabado físicamente, habían trabajado durante meses sin parar, sin poder descansar pues lo necesitaban. De repente en un momento Pancho se quedó quieto, inmóvil, su familia le pregunto si todo iba bien, él no respondió, estaba pensativo, se voltea hacia su mujer y le pregunta si quería una nieve, su mujer un tanto extrañada le dice que está loco, que tienen que acabar la labor para que les paguen, se voltea hacia su hija y le pregunta si quería una nieve y ella le responde que sí pero que tenían que acabar. Pancho arrojó las herramientas con las que estaba trabajando al suelo, le arrebató a su hija y a su esposa sus herramientas y también las arrojó. Subieron a la camioneta y les dijo que iban por nieve. Arrancó la camioneta y tomó camino, su familia le preguntó si iban al pueblo, él se limitó a responder con un “no” y continuó, al ver que salían a la carretera le preguntaron si iban a San Pedro de Valencia, nuevamente “no”, y continuaron hasta llegar a Tala, fueron a la plaza a comprar su nieve y sentarse en una pequeña banca y simplemente descansar.

Estando sentados en la plaza Pancho observo que en uno de los edificios principales había un cartel el cual estaba mencionando la apertura de dos nuevas licenciaturas en la universidad local, una de ellas era química, a Pancho se le iluminó el rostro y en seguida se levanto y fue a hablar con una de las secretarias la cual le preguntó

– ¿Viene a inscribir a su hijo?

– No

– ¿A pedir informes para algún sobrino?

– No

– ¿Algún amigo?

– No, ¿quiero saber por el personal docente?

– Ya estamos con cupo lleno, gracias.

Un tanto decepcionado se aleja Pancho, pero una señorita lo aborda y le dice que escucho la conversación y que todavía no había ningún profesor asignado, que al día siguiente iban a ser las entrevistas. Con un poco más de ilusión y decidido a volver al día siguiente se va con su familia de regreso a casa. Al día siguiente habla con otra secretaria y después de la misma conversación esta le menciona que se necesita certificado y cedula de profesionista, al mostrársela consigue el empleo y todo cambió, regresó a casa con la noticia y jamás volvió a los cañaverales.

Pancho y su esposa viven felices en su hogar, el siendo profesor y sembrando sus propias hortalizas junto con su esposa con una idea a futuro en mente, jubilarse y sentarse con su esposa frente a la casa para platicar y ver los autos y a la gente pasar.

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